miércoles, marzo 18, 2015

LOS SUSURROS DEL FUEGO, LA FINA TRAMA DEL AZAR CONCURRENTE Y MIS HERMANOS




El primer paso de la Gran Obra, también conocido como Laboratorium del alquimista
Heinrich Khunrath/Hans Vredeman de Vries




"El brujo aprende a hablar
la lengua de los vientos
y de las aguas.
Aprende solo a entender
la lengua de la tierra.
Aprende a oír,
sin hablar
y sin entender la lengua
del fuego,
aprende a oírla
sin quemarse..."
J.M.B.G.




1.- Ese término que acuñó Lezama Lima "Azar concurrente" expresa una idea que existía ya en varias cosmogonías, y que de alguna manera intuyen varios poetas. Esa idea de que los sucesos del universo están secretamente hilvanados, unidos, por una fina y delicada trama donde todo está conectado desde el canto de un pájaro hasta la danza de un niño y que cualquier alteración de alguno de sus sucesos causará efecto en otro inevitablemente, es una idea poderosa en la que creo.

Así bajo esta idea de un todo entrelazado he transitado por el sagrado oficio de los fuegos, tratando además de estar consciente de lo que hago, de lo que veo y de lo que quiero. Los encuentros y las encrucijadas han marcado ese transitar. Hoy quiero mencionar algo sobre los encuentros.

2.- Hay encuentros que parecen fortuitos pero si pensamos en Lezama Lima, ese azar concurrente te dan certeza que la casualidad no juega en la vida un papel importante. Una vez tocó a la puerta de mi pequeño obrador un personaje interesante, humilde, serio, parco, pero de ojos decididos, pidió trabajo, se lo dieron. Comenzó de inmediato, trabajaba varias horas a la semana sin hablar, trabajaba eso sí, con seriedad, tesón y fuerza. Me impresionó que no hablaba, más que lo necesario, esa impresión en Mérida es fuerte ya que somos gochos y los gochos por regla general no hablamos mucho. Pero el silencio de este cocinero era más fuerte, era ensordecedor. 

Con el tiempo el hombre habló, en medio de una faena llena de tapas y sabores sutiles y me contó que creía que la cocina era más de lo que aparentemente es, que había como algo oculto, algo secreto, algo que se acercaba a lo místico, a lo religioso quizá. Esa conversación nos hizo amigos creo yo, por cosas de la vida y los ires y venires de la cocina, nos fuimos ambos de Mérida, cada quien a una ciudad distinta, y con el tiempo un proyecto nos unió. Hoy día es mi socio en varios proyectos pero más que eso mi hermano en la búsqueda, búsqueda de la que hemos hecho de la cocina un camino. 

3.- Un grupo de bartenders serio y decididos llegó a la barra de mi obrador una tarde en busca de oportunidades donde hacer sus eventos, hicimos algunos eventos juntos, eran un grupo formado por tres jóvenes, un grupo particular y talentoso. Hicimos eventos juntos, muy buenos en verdad. Trabajamos en otros proyectos, nos hicimos amigos. Finalmente uno de ellos se terminó trabajando con nosotros en los proyectos que tenemos actualmente. No tan parco como el cocinero que ya mencioné, reconocía también que había algo más allá en la cocina. Talentoso y polifacético, es mi amigo y mi hermano en la búsqueda también.

4.- La cosa es que el cocinero y el bartender no sólo son mis socios y mis hermanos, sino que ambos son hermanos, pero hermanos gemelos, esas cosas del azar concurrente nos hizo amigos y nos hizo trabajar juntos y ahora nos vuelve hermanos. La fraternidad es una cuestión subestimada hoy día, pero para mí es fundamental, forma parte de los valores que rigen mi vida. Hoy en plena cuaresma inician un nuevo camino que creo los llevará a las alturas para las que están destinados llegar, estoy muy feliz y los acompaño con júbilo en sus logros.

El epígrafe que pongo de este post es de mi maestro Briceño Guerrero, que se refiere a los brujos o secreteadores de Venezuela, pero quizá si cambiamos la palabra brujo por cocinero nos de un resultado diferente en lo que quiere decir o igual pero aplicable a lo que nos ocupa. Porque más allá de que un cocinero deba ser multidisciplinario hay un hilo conductivo, una fina trama que conecta este oficio al que algunos consideramos sagrado con la búsqueda de lo verdadero en la vida. Así mis hermanos que se embarcan hoy en esa nueva empresa son guiados por su forma de oír los susurros del fuego que les dice a donde ir. Tres inmensos abrazos para mis queridos hermanos Caco y Miguel Talavera.

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