jueves, mayo 15, 2008

BUEN PROVECHO FABRIZIO



No recuerdo mi primera comida, hace tanto que fue, pero puedo decir que mi sobrino Fabrizio en el futuro recordará su primera comida: Pastina con crema de leche. Buen Provecho

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martes, mayo 13, 2008

ACERCA DEL CHOCOLATE


Foto: www.Chocolatworld.com

"A nueve de cada diez personas, les gusta el chocolate... porque la décima persona miente"
Texto: www.
hispacpge.com

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lunes, mayo 05, 2008

REINA PEPEADA, una crónica sabrosa


Mi amigo Juan Manuel Rodriguez es un Chef de pura pasión, es un conocedor de la cocina como pocos, su sapiencia raya en lo extravagante, maneja información acerca de los platos, sus variantes, su historia y hasta los cocineros que los preparan y sus aportes al plato. Con él aprendí cocina española, su paella es tan buena y exquisita que en EEUU donde ahora vive, huyendo de quién muchos huyen hoy día en mi país, fue reseñada ampliamente por revistas especializadas y periódicos en Carolina del Sur. Lo conocí a travéz de Elio Scanu, mi maestro de cocina, con Juan hicimos un festival de american steck house y así aprendí a cocinar grandes trozos de carne a la manera norteamericana y a hacer las famosas costillas BBQ, receta secreta de Juan Rodriguez, cuya salsa ganó cuatro años seguidas el concurso nacional de BBQ en el país del norte.

Hoy me envió un correo sustancioso mi amigo Juan, donde explica por medio de una entrevista el origen de la reina pepeada
. A continuación lo pongo acá para que lo disfruten, un saludo a mi amigo Juan y los mejores deseos para él y su bella familia.


LA REINA PEPEADA

Es la arepa más famosa del país. Su receta original dice que es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneado, acompañado de lonjas de aguacate y granos de petit pois. Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate. Su creador aún está vivo, se llama Heriberto Álvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, una población del estado Trujillo.
"La autoría de la Reina Pepiada no es sólo mía sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y, por supuesto, de mi ingeniosa madre: María de los Santos Álvarez, que en paz descanse. Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e' Pato, en El Guarataro. Allí montamos un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosas que la gente se venía desde El Paraíso, expresamente, a probarlas. Como nos fue tan bien pudimos abrir otro local de Maderero
a Bucare, cerca de la Plaza Miranda. Mis hermanos y yo le pusimos El Chance.

Fue allí donde vendimos las primeras tostadas. Nuestro primer cliente se acercó a las 8:30 de la mañana, en octubre del año 49. Nos preguntó: 'Muchachos, ¿qué es eso de tostadas?'. Le explicamos que así se le decía a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso
de mano y se la devoró gustosamente. En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivía a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en Alfredo Sadel. Imagínese qué suerte nos dio ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestras arepas'. El origen del nombre
"Con el tiempo fuimos creciendo y, en el año 55, abrimos Los Hermanos Álvarez en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque teníamos al lado la hermosa floristería de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo París. Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros.

Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenía apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué teníamos a esa niña allí. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de
la belleza. Nos dijo: '¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá'. Y así fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: 'Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, así como lo es usted'. Ella me dijo: 'Muchas gracias, mijo', y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba 'pepiadas', le pusimos ese apellido a la arepa. Mantuvimos el negocio hasta el año 68. Otro que nos promocionó incondicionalmente fue Renny Ottolina. ¡Cómo se portó ese señor con nosotros!". Sobre la preparación original
"Se amasaba muy bien la mezcla y se le incorporaba una cucharadita de mantequilla. En aquella época se conseguía la marca Alfa, que era muy buena y salía barata. Así, la masa adquiría una textura más flexible y perdurable. Una vez que se les daba forma, las arepas iban al budare por cinco minutos, luego al fogón hasta que se les levantaba la conchita, lo cual indicaba que estaban listas. El relleno, originalmente, es un pollo macerado: mi mamá primero lo sancochaba y le ponía bastante aliño y lo dejaba hasta el día siguiente en la nevera. Después lo horneaba y posteriormente era que le sacaba las lonjitas para rellenar la arepa. Una ocurrencia de ella fue ponerle aguacate. Y como en el negocio teníamos petit pois, porque a la gente le encantaba, entonces los añadimos a la arepa". Alrededor del reinado
"Después de La Reina vino otra arepa que también se hizo famosa. Era La Multisápida. La llamamos así porque Rómulo Betancourt hablaba, en los cincuenta, del surgimiento de una política multisápida. Queríamos hacer alusión a algo que estaba sobre el tapete. La nuestra tenía un poquito de queso, otro poquito de chicharrón, otro de pollo… Bien bonita, eso sí. No menos famosa fue La Prohibitiva. Era una tostada rellena de caviar, un invento de uno de mis hermanos como estrategia de ventas. La Reina costaba un bolívar y la gente se quejaba de que era muy cara, ya que las demás no pasaban de real y medio o real y cuartillo. Entonces pusimos La Prohibitiva a 2 bolívares para que La Reina luciera mucho más barata. Pero el venezolano siempre ha sido muy pantallero. Nunca faltaba alguno que llegara y dijera a todo gañote: '¡Álvarez, dame una prohibitiva!', y en secreto te susurraba: 'de queso de mano'. Todo era para aparentar que podían pagar una cosa que nunca se vendió. Otro de nuestros productos principales lo llamamos Sistema Nervioso. No era más que el mondongo. Le pusimos así por un borrachito maracucho que siempre nos visitaba y pedía: 'Dame un nervioso'. Según él, era lo único que le quitaba el malestar.

Pero el cliente, quizás, más importante que tuvimos fue el señor Luis Caballero Mejías. Una noche se presentó con una bolsita de harina y nos dijo: Muchachos yo preparé esta mezcla a ver si las arepas me quedan igual a las de ustedes. Nos pidió que la probáramos y nos explicó que eran dos kilos de maíz, primero sancochados, luego molidos y posteriormente secados. Nos fue muy bien con esa mezcla. Y cómo no, si lo que nos estaba dando era la fórmula de la harina pan. Un día se presentó un señor llamado Lorenzo Mendoza y le compró la receta. Lo demás es historia
'.

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viernes, abril 25, 2008

ANFISBENA CULEBRA CIEGA, Ron mitológico


Foto: Nathaly Mora


Cuentan que la Anfisbena nació de la sangre que derramó la cabeza de Medusa cuando triunfante la llevaba Perseo volando sobre Pegaso. La sangre de la Gorgona cayó en las arenas del desierto Libio y así nació la Anfisbena. Resulta curioso que Pegaso el caballo alado nació también de la sangre de la Medusa al caer a tierra.

Dicen que Anfisbena tiene dos cabezas, una en cada extremo y que es ciega, pero que con cualquiera de sus lados puede propinar una picadura mortal. A esa serpiente mitológica se le atribuyen poderes sobrenaturales, entre ellos el de regenerarse, se le puede
seccionar en dos y ella se pega sola, se cura sola.

Jonuel Brigue le dedica un libro hermoso a esta bicéfala engañosa de la mitología, ANFISBENA, Culebra ciega. En Venezuela hay una culebra así: morrona le dicen en el estado Trujillo, su cabeza imita a la cola, en palabras de Enrique Flores quien le dedica un profundo ensayo al libro de Brigue llamado: La doble mirada de "Anfisbena". ensayo sobre la novela homónima de J.M. Briceño Guerrero dice de la Anfisbena:

"... que ofrece el engañoso aspecto de un reptil bicéfalo, especie de Jano metamorfoseado en serpiente."

Ese dios Jano que con su doble faz mira el pasado y el futuro, la aurora y el ocaso, el ensueño y la vigilia, siendo él mismo el presente. Al parecer era dios de las iniciaciones, pero representa también la duplicidad, la otracidad para hablar en términos cultos. Ese mismo Jano que Borges sitúa en la quinta simétrica donde muere su personaje Erick Lonröt en el relato La muerte y la brújula; el detective que luego de seguir el juego tramposo que le tiende su enemigo Scharlach el Dandy, cae atrapado por su propia búsqueda, se encuentra que la próxima víctima es él mismo. Esa quinta doble, de dos fuentes, dos escaleras, dos balcones, como una Anfisbena metamorfoseada en quinta.

Estas reflexiones me vinieron paseando por el mercado principal de Mérida, y en uno de sus pasillo me encontré con que venden Ron de Culebra ciega, ron de Anfisbena. Que es bueno para las partiduras de hueso, quizás por ese cuento de los poderes de regeneración de la culebra ciega. La sabiduria y la mitología simbólica contenida en una botella de aqua vita. La duplicidad, el número de universo según Pitágoras: La Anfisbena que se mueve veloz entre los siglos y entre las culturas y ayuda quizás a recomponer al hombre roto en partes, a soldarlas con sus poderes mágicos. En el marcado principal de Mérida se ocultan a vista de todos los símbolos que por siglos han mostrado al hombre tal y como es, en los pasillos del Mercado de Mérida venden licores simbólicos y rones mitológicos.


Foto: Nathaly Mora

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domingo, abril 20, 2008

JULIO CORTÁZAR, LA RAYUELA, LOS FIDEOS Y RELOJ DE CERVEZA



a mi infinita amiga, que le carcomen preguntas sobre mí


Hace poco Karina publicó en su blog un post con un video de Cortázar recitando el capítulo 7 de Rayuela. La verdad nunca fui muy adepto de Cortázar, hasta el año pasado que en Seminario de Investigación y en un Taller de Lectura y crítica de textos literarios me metieron sus relatos a grandes cucharadas. Así rompí cierta resistencia que tenía de leer su obra. Cuando estaba más chamo, así se empieza a hablar cuando se comienza la vetustez; cuando estaba más chamo, estaba de moda
entre mis amigos Rayuela. Creo que alguna noviecita me lo recomendó diciendome que era genial las múltiples lecturas que de la obra se podían hacer, me lo prestó, lo pasee bastante, lo intenté leer y se lo devolví, convencido que la tal Rayuela sólo me gustaba cuando a escondidas, cuando las niñas habían dejado sobre la acera el tablero o avioncito de Pisé, como le dicen al juego en mi pueblo; a escondidas saltaba tratando de imitar esa agilidad desenfadada que tanto admiré de quienes se dedicaban profesionalmente a ese juego, es decir mis vecinitas, primas y compañeritas de clase. Quizás, cómo el pisé era un juego de niñas y Rayuela me lo recomendó una noviecita, hizo surgir mi crianza machista y me sentí un poco niñita por explorar en sus páginas el juego del salto y de la agilidad de recoger la piedrita en equilibrio sobre un pie.

Luego de oír la grabación del mismo Julio, recitando maravillosamente el capítulo 7 y con menos machismo en mi actuar, decidí leer Rayuela. Me lo prestó una amiga infinita, no una noviecita, pero fémina igual y me he encontrado con el placer sin remordimiento de saltar por sus capítulos, según el tablero sugerido por el autor, sin el ataque ensoberbecido de mi crianza machista. Saltando del capítulo 73 al 1 y luego al 2 y de allí el gran salto en un sólo pie al 116 me encontré con estas frases que me han conmocionado sutilmente, las recogí como piedritas del juego y me han hecho pedir hoy fideos en el restaurante chino, dejar entibiar mi cerveza para usar su espuma como cronómetro infalible de mi vida y recordar con descaro las comidas hechas junto a alguna amante, en el colchón, con las sábanas desordenadas y la lujuria satisfecha:

"... el placer era egoísta y nos topaba gimiendo con su frente estrecha, nos ataba con sus manos llenas de sal. Llegué a aceptar el desorden de la Maga como la condición natural de cada instante, pasábamos de la evocación de Rocamadour a un plato de fideos recalentados, mezclando vino y cerveza y limonada, bajando a la carrera para que la vieja de la esquina nos abriera dos docenas de ostras, tocando en el piano descarado de madame Noguet melodías de Schubert y preludios de Bach, o tolerando Porgy and Bess con bifes a la plancha y pepinos salados."

" No estábamos enamorados, hacíamos el amor con virtuosismo desapegado y crítico, pero después caíamos en silencios terribles y la espuma de los vasos de cerveza se iba piniendo como estopa, se entibiaba y contraía mientras nos mirábamos y sentíamos que eso era el tiempo..."



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viernes, abril 18, 2008

LECCIONES SOBRE CARNE DE POMPILIO DIAZ


Puente sobre el rio Boconó de Libertad de Barinas.

Mi padre trabajó en los años setenta en el estado Barinas. Él cuenta que era una tierra difícil, donde se pasaban penurias de todo tipo. Le tocaba viajar por los pueblos alejados de la ciudad, por todo el Estado. Trabajaba para Malariología, una gloriosa institución fundada por el Dr. Gabaldón para combatir la Malaria. Se dice que en Venezuela sólo tres cosas llegaban a todos los rincones del territorio: La Polar (Una empresa que vende la cerveza más consumida del país), La Guardia Nacional y Malariología.

Papá cuenta que los campos de Barinas eran tierra inhóspita, con carreteras terribles, distancias atroces, donde aún teniendo dinero no se podía comer, ya que no contaban con servicios de restaurantes en todas partes y muchas veces se debía viajar un par de horas sólo para ir a comer. Así que, cuando se podía comer siempre trató de comer lo mejor posible.

Toño, mi padre; tuvo un mentor en Malariología llamado Pompilio Diaz, con quién aún estamos en contacto. Pompilio le enseñó a papá muchas cosas, no sólo dentro de la Institución sino fuera de ella, de la vida, del honor. Una vez viajando con Pompilio, estaban llano adentro y con mucha hambre se desplazaron a Libertad de Barinas, un pueblo donde existían unos cuantos restaurantes, cosa poco común en esos años. Digamos que habían tres comederos en el pueblo. En el pequeño restaurant, y claros ambos que carne es lo que querían almorzar; carta en mano mi padre se decidió por el Filete de lomito, mientrás que Pompilio pidió el Bisté (Beefsteak) de res a la plancha. Toño le dijo a Pompilio que tranquilo, que él iba a pagar la cuenta, que pidiera lomito. Les cuento que costaba cuatro veces más caro que el bistec normal. Pompilio le dijo que le iba a instruir sobre carnes ese día, que lo dejara tranquilo, que quería su bisté normal. Papá un poco molesto por la sencillez de la elección de Pompilio se resignó.

La Señora que los atendía se fue a la cocina, seguramente era ella misma quien cocinaba; y de pronto se escucharon unos golpes secos que venían de la cocina, pam, pam, (pausa) pam, pam, pam, pam... Pompilio dijo: "te fijas muchacho, los primeros dos golpes fueron pa´mi bistec. Los otros cuatro pa´tu lomito... jajaja... es la misma carne más golpiada. ¿No ves que es un pueblo pequeño y tiene varios restaurantes?, ¿Tú crees que teniendo la res un solo lomito todos los restaurantes del pueblos van a poder ofrecerlo en el menú? Nada muchacho, vas a pagar cuatro veces el precio de mi bistec por dos golpes más.

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martes, abril 15, 2008

HARRY POTER, NICOLÁS FLAMEL Y LA COCINA


Foto: Orangel Estrada

Muchos de mis amigos son admiradores de Harry Poter, ese pequeño niño que en Hogwarts estudia el arte de la magia. En lo personal creo que la cocina tiene mucha coincidencia con la magia, dicen que lo observado en el proceso de cocción de una pieza de carne en el horno, los colores que se producen, tienen similitud con los colores que se pueden observar en el proceso alquímico. La verdad es que de eso no sé nada, sólo que me gusta pensar que esto es así, que al cocinar por el arte de la alquimia transformamos la materia en alimento, no sólo para el cuerpo sino para el alma.

Nicolás Flamel que los seguidores de los libros de Poter recordarán como amigo de Dumbledore, al parecer fue un personaje histórico que encontró un texto antiguo que le llevó 21 años descifrar, allí halló todos los secretos del Ars Magna y aprendió las transmutación real de los metales en oro. Al parecer también encontró el elixir para lograr la inmortalidad. Mi amigo Orangel Estrada tomó esa foto
que les pongo, de la casa Flamel en París, la cual por cierto forma parte del Relais Gastronomique, ¿casualidad? Hoy al ver ésta foto me siento como cocinero, como un pequeño alquimista o un aprendiz de los secretos de la magia, quizás lo juzguen fantasioso o un poco infantil, pero que sé muchos cocineros profesionales y aficionados han sentido esto alguna vez frente a los fogones.

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