sábado, junio 28, 2008

AREPAS DE VERDAD VERDAD Y MI INFANCIA AREPOSA


Como buena casa andina en mi casa se rinde culto a las arepas, pan nuestro de cada día de los hijos de las Sierra Nevada de Mérida, como buen hijo de Toño Gámez criado en el purismo culinario y en la añoranza por el campo se hacían arepas de maíz de verdad en mi casa, cuando yo era niño papá compraba maíz, se cocinaba y este cocinero cuando joven procesaba el maíz cocido en un molino marca Corona, con la pura fuerza de sus brazos. Las arepas que salian de allí, las mejores, el maíz variaba, con los variados viajes de papá, maíz pilado, maíz entero, maíz cariaco, maíz pelao todos los molí y comí. Mamá cocia el pan de maíz en budare, una plancha de metal familia del comal mexicano y luego las pasaba a una parrillita de aluminio que las tostaba e inflaba.
La cosa era tan areposa en mi casa que Pancha, una Señora que trabajó en mi casa para ayudar con la crianza de mi hermana, todas las noches como a las 7:00 pm parada en la puerta del cuarto de mis padres econ cara inexpresiva preguntaba con desdén: ¿Se irán a hacer arepas? una especie de pregunta capsiosa en mi casa.
Famosos son los desayunos que se preparaban en las mañanas de domingo en mi casa: carne mechada (esmechada al decir a algunos); perico que son huevos revueltos con la adición de un sofrito sabroso a base de cebollín, ají dulce, tomate y cilantro o la mezcla que se les ocurra a cada cocinera; caraotas refritas, queso, crema de leche que en mi casa se le llama nata, ají o picante, café con leche, jugo. Algunas veces se servía pizca andina, una sopa a base de papas, huevos, leche, cebollín y cilantro con la adición de queso y otros productos. O en vez de perico se hacía algún mojito trujillano, herencia de las muchas ciudades donde mi abuelo Gámez vivió con sus hijos. El mojito, emblema del Estado Trujillo, se prepara a partir de un sofrito y hace que con dos huevos puedan comer 6 personas, técnica basada en la paciencia y el cocimiento cuidadoso del huevo con el sofrito y leche.
Otro desayuno era ensalada de sardinas de lata, con cebollas moradas y aguacate, una deliciosa receta de San Cristóbal de Torondoy, pueblo donde nació mi abuela Omaira, los habitantes de la zona luego de desayunar con sardinas tomaban el sol en la acera, cosa que hace que la vítamina D se asimile más facilmente.
Variados los desayunos y famosas las arepas que acompañaban todos. Era un decir: "Toño me invitó a desayunar en su casa, las mejores arepas las hace Haydeé, son de maíz de verdad verdad..." Aunque no tengo nada en contra de las harinas de maíz precocido es cierto que las arepas de maíz son otra cosa, la fibra, el sabor, la textura, todo es diferente. Por cuestiones prácticas la harina PAN famosa harina de maíz precocida se hizo de un sitio predominante en las cocinas de Venezuela, el ritmo de vida, el facilismo, la pereza de todos, a decir de Toño Gámez.
Esta mañana desayuné con arepas de harina precocida y elaboradas en un arepamaker, tostyarepas o como se llame, una especie de tostadora que hace las arepas en 7 minutos, estas arepas son tan alejadas a la arepa tradicional que me preocupa que estas tiendan a extinguirse, la cosa llega al extremo que hace unos días desayuné en el centro de Mérida unas arepas de maíz pilado hechas en tostyarepa, una horrorosa versión de una buena arepa.

Aunque no soy purista y no tengo nada contra las tecnologías gastronomicas me preocupan estos cambios que aparatos electrodomesticos que hacen la vida del ama de casa más fácil. Hacen de las recetas tradicionales parte de una historia pasada que no volverá, tanto me preocupa esto que sé que muchos niños hoy día no conocen las bondades y verdadero sabor de una arepa de verdad verdad.

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