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viernes, diciembre 27, 2013

LAS HALLACAS, LOS VIAJES DE MI AMIGO JONUEL Y DE COMO RECUPERAR LOS RECUERDOS...


Foto: Caco Talavera / Hallaca: Creación colectiva (familiar)



"Traté de dar al caos la unidad de mí mismo y pensé 
con arrogancia paradójica que una burbuja de nada, 
limpia de todo ser, puede herir de pánico 
a todos los entes del universo 
(después supe que en una gota de nada está 
toda la nada y que la nada es nada)..."



1.- Mi querido amigo Jonuel me contó en una ocasión que cuando vivió lejos de la patria, sus amigos y hasta sus parientes lo criticaban por lo desapegado que era, pues en esa lejanía espacio-temporal (eran tiempos de viajes a Europa en barco)no extrañaba a sus padres, ni a sus hermanos, ni a sus abuelos, menos aun a sus amigos. Sin embargo, me dijo: "No extrañaba a mi familia pero si extrañaba un sancocho de gallina criolla, un picadillo llanero, pero el de verdad hecho con carne seca, unas patica e´grillo, unas arepas con queso blanco..." 

Hecho Doctor y pasados ya muchos años, cuando al fin volvió a su tierra natal, con un plato de picadillo llanero frente a él, una cucharada caliente de ese humilde platillo le enseñó, que en ese plato de picadillo estaban contenidos sus padres, sus abuelos, sus hermanos, sus amigos. Ahí en ese guiso sencillo con productos del conuco estaba contenida su patria y su familia... y sus mas gratos recuerdos.

2.- En mi casa las hallacas eran mi madre, ella amaba hacerlas, creo que le daban sentido a todo el trabajo del año, la hacían sentir que había logro al terminar un año y tener salud y dinero para poder hacerlas. O sencillamente amaba hacerlas. Siempre fue como una fiesta, como una reunión familiar el hacer las hallacas, muchas veces con mi abuela, pero siempre mamá, mi hermana y yo... Aún cuando a mi se me acusó muchas veces de ser independiente, desapegado, aún con esas acusaciones no me perdía la fiesta de las hallacas. Recuerdo especialmente las hallacas de diciembre de 2006, las hicimos en casa de mi hermana por primera vez, mamá feliz dirigía la operación, varios amigos, la familia en el hogar, quedaron exquisitas, no olvido su aroma, ni su sabor. El siguiente 9 de enero, Haydeé partió, nos quedaron sus hallacas en la nevera, como el último acto de amor por nosotros. Lamento no poder recordar Cuándo comí la última hallaca de las que dejó.

Luego que ella partió no volvimos a hacer hallacas, y de alguna forma fue como si ya no tuviéramos hogar. Año a año un triste sentimiento nos ha embargado a mi hermana y a mí, quizá asociábamos el hacer hallacas con mi madre, no lo sé, sólo abandonamos la idea de hacerlas como abandone algunas ideas, algunos proyectos, así como algunas fotos de Haydeé duermen entre una gaveta. No es que no la recuerde, pero su recuerdo especialmente en diciembre me duele aún.

3.- Yo no he sido navideño, desde que mi primo Kike me dijo que quien me traía los regalos no era el niño Jesús una extraña decepción me alejó de los villancicos y los arbolitos hiper adornados. Creo que dejamos de ser niños cuando dejamos de creer en la magia. La razón siempre tan fría, desmorona sin piedad las más hermosas cosas de la niñez y como a bofetadas te vuelve "Adulto". La muerte también te vuelve adulto, no se si es fría la muerte, se que es repentina, furtiva y despiadada. Se fue la magia y la alegría con comentarios malvados y garrotazos mortales. Es terrible que el crecer es darse cuenta que nada es para siempre, que muchas de las cosas en las que te hacen creer no son verdaderas, que finalmente se vive una gran mentira, una gran ilusión y por una cantidad de tiempo limitada. Es duro dejar de ser niño y encarar las verdades de la vida. Suena débil de mi parte esto, lo sé. Pero es realmente sincero.

Conclusiones.- Este año que fue tan difícil, tan lleno de sacrificios me trajo de nuevo a mi lado a mi amada familia, a ambas. Me trajo también el vivir por primera vez las navidades con mi hija Eleonora y mi sobrino Fabrizio juntos (nunca había vivido eso)pues mi hermana Omaydeé se vino a pasar las fiestas con nosotros en Maracay. Estas navidades me trajeron también nuevos hermanos, hermanos de una hermandad nacida de los más sagrado: el trabajo y de la conciencia de que la vida del hombre es más que la cotidianidad.

Así que este año dejamos atrás las decepciones y las tristezas y decidimos hacer hallacas. Unidos, con alegría, con entusiasmo, con ingenuidad, con magia, con amor, con emoción, compramos, preparamos, armamos, amarramos y cocimos hallacas al estilo andino, con guiso crudo y garbanzos. Luego en la mesa, frente a esa prueba de mezcla cultural, frente a ese monumento de la sapiencia venezolana, entendí que en la hallaca esta contenida toda Venezuela, esta contenida toda mi familia e incluso en la hallaca vive de una manera mágica el espíritu de mi madre. En el acto sagrado del comer, ser partícipe de todas las generaciones y todo el amor con que mi madre nos crió. Este año con mi hija y mi sobrino, con mis nuevos hermanos y mi hermana de siempre, con mi amada Paz compartiendo la mesa generosa, tuve conciencia del poder contenido en un plato hecho con amor y de verdad disfruté de la navidad, que hizo renacer en mi esa alegría tan mía que me abandonó a golpes hace ya varios años. 

Esa hallaca me devolvió el sentido de hogar, de familia, de vida y del verdadero amor.

domingo, mayo 29, 2011

EL PARAÍSO DEL CAFÉ Y LA ALQUIMIA


Taller de matanza y gastronomía de corderos en Paraíso de Chabasquén.
Foto: Antonio Gámez


Conocí la tierra del café, un valle rodeado de montanas, montanas repletas de cafetos, con altura y clima ideal para el cultivo de este olvidado rubro en Venezuela. Mis abuelos en los pueblos del norte de Mérida vivieron del cultivo del café, en una época en la que ya el boom petrolero había hecho mella en los campos, con sus torrentes de dolares y su magneto hacia la vida citadina. Ya el petróleo había lavado con su dinero la mente de los campesinos despreciados del país, llevándolos a sembrar los cerros pero esta vez no de cafetos sino de ranchos. La caída de los precios del café terminó de dar su estocada mortal al rubro que alimentó y dio fama a Venezuela a nivel mundial.

Esa tierra del café llamada Paraíso de Chabasquén, Estado Portuguesa, es como la confluencia de tres vertientes; por un lado siendo de Portuguesa y por su cercanía al llano comen y tienen expresiones de llaneros. El topocho y la yuca forman parte de su dieta y uno de sus platos preferidos es el picadillo llanero. Por otro lado, por su cercanía a Boconó parecen trujillanos, comen arepas de maíz pilao y picante trujillano, además de ser serranos por las montanas donde está enclavado este pueblo aromático. Por último, son medio larenses, su cercanía al Tocuyo los hace consumidores de suero y amantes de la carne de chivo. Pero Chabasquén huele, respira y vive café, el Municipio donde está ubicado es el principal productor de café del país. Su gente es gente de café y hasta su radio y televisión se llaman café.

Por las dificultades y poca rentabilidad que ha tenido el cultivo de café en los últimos anos la alcaldía de Chabasquén excelentemente asesorada inició un plan para obtener ingresos extras para los productores de café bajo sombra. Ya que muchos de ellos en vista de los pocos ingresos han decidido cambiar de rubro y por ejemplo talar las montanas circundantes, eliminar el café y meter ganado bovino. Por eso la alcaldía ha comenzado a incentivar negocios como la cría de corderos, que los mismos se pueden criar entro los cafetales. Al parecer estos animales no se comen las plantas de café y además se alimentan de la maleza que crece entre ellas, ahorrando a los productores costos de desmalezado y dándole ingresos extras. Para este plan el Alcalde se trajo de España al experto carnicero y matarife Antonio Martinez para ensenar a su gente las formas adecuadas de tratar al animal, en cuanto a la matanza, despostaje y cortes. Además de una experta ingeniero en cría de ganado ovino que dió un taller sobre crianza sustentable de corderos y al Chef español Domingo Valero del restaurant La Sagra en Granada, para ensenar a los prestadores de servicio y amas de casa las bondades culinarias del cordero. Trajeron los expertos sus conocimientos que abarcaron desde la crianza, manejo del producto, comercialización, hasta productos de quinta gama y trasabilidad del cordero. Además invitó a cocineros y empresarios de otras regiones del país a los que les podría interesar los corderos para crear una red de mercado. Esto con el fin de incentivar la cría de ovinos en la zona, por su puesto con el debido apoyo y supervisión de la Alcaldía.

Estoy sumamente emocionado con este proyecto ya que me parece un plan magnífico que traerá sus frutos al país y tendrá incidencia directa a la gastronomía. En el GastroBar que dirijo usamos solamente café de Chabasquén, que bien podría tener D.O.C. ya que su calidad, cuerpo y aroma son impresionantes y comparables a los mejores del mundo. Y espero consumir también corderos que críen y procesen allá. Además los planes de Chabasquén van más allá, un parque temático del café para incentivar al turismo agrícola o turismo rural está en proyecto. Un plan de desarrollo de las excelentes mieles que tienen en la zona, planes de procesado de productos elaborados basados en el café, y otros varios proyectos que apoyan y dignifican al café, haciéndolo escalar a los lugares que le corresponden en el reconocimiento mundial. Café de primerísima calidad, torrefactorado con atención absoluta y conocimiento profundo, cinco veces escogido y empaquetado adecuadamente. Ellos cuentan a su vez con una escuela granja donde se especializan en la cultivo del café, con un laboratorio dotado de los necesario para hacer las respectivas investigaciones del producto y hasta tienen personal capacitado en barismo y catas de café.

El Paraíso de Chabasquén es un ejemplo a seguir y un plan a apoyar en el desarrollo de la economía y la gastronomía de Venezuela. Allí entre sus cafetales me sentí orgulloso de mis orígenes cafetaleros y sobre todo me sentí orgulloso de mi país y de su gente. Me llenó de optimismo y de ganas para seguir trabajando en los proyectos y me hace sentir que el trabajo que ha venido realizando Odisea Culinaria no es arar en el mar, que hay otros que aran y que tarde o temprano podremos cosechar. En el Paraíso de Chabasquén resurge como por arte de la alquimía el Ave fenix de la cultura agrícola del país, allí de las cenizas del olvido y la desidia renace el café como producto de exportación y bandera del trabajo de los venezolanos.

lunes, abril 25, 2011

LA CUARESMA, LAS PASCUAS Y EL CORDERO DE DIOS...

Luis Meléndez (1715 - 1780)
Naturaleza muerta con carne, jamón y hortalizas, c. 1772
óleo sobre lienzo, colección privada

¡Los Hebreos estando en el desierto comieron del Maná! recuerdo al Padre Francisco Robles cantando esa canción en la misa del Colegio Seráfico, se me quedó en la memoria para siempre. También hablaba el Padre Robles sobre la vida que da muchas vueltas, y uno nunca sabe lo que le depararía ella en sus giros. Los hebreos huyendo de Egipto vagaron cuarenta años en el desierto pasando necesidades. Tanta hambre pasaron que Jehova les mandó el Maná para que comieran, un pan que aparecía en el piso del desierto en las mañanas y que no se podía guardar porque se dañaba, ese Maná dicen tenía sabor como a panes de miel. Los hebreos supieron que la vida da muchas vueltas. Este es el origen de la Pascua judía, los seguidores de Moisés abandonaron sus hogares corriendo y por eso no tuvieron tiempo de que el pan levara, así que esta fiesta se celebra como la fiesta de los panes sin levadura. También el cordero pascual recuerda el cordero que ordenó el Señor degollar, untar con su sangre el dintel de la puerta y luego comerlo todo asado para evitar que en la décima plaga les fuese muerto el primogénito. Así la Pascua Judía es conmemorada con cordero y panes sin levadura.

Para la cristiandad la Pascua conmemora que Jesús en su preparación para el ministerio se fue al desierto por cuarenta días donde ayunó y oró, y allí el demonio lo tentó tres veces. Los cristianos deben su ayuno cuaresmático a la conmemoración de esa estadía de Jesús en el desierto. Cuaresma son cuarenta días de ayuno y penitencia que entre otras cosas tienen como finalidad someter al cuerpo al dominio y de la voluntad y fortalecer el espíritu, en preparación para la fecha más importante de la cristiandad que es el Domingo de Pascua o Domingo de Resurrección. Debería estar marcado por la penitencia, la abstinencia, el sacrificio y el perdón. Algo sumamente interesante es que la fiesta más importante de la cristiandad que es una fiesta móvil: La Semana Santa, está marcada por el sol y por la luna, algo que resulta contradictorio con las campañas en contra de la astrología que mantienen las iglesias cristianas. Está marcada por el sol y la luna porque la cuaresma se mide así: se busca el primer domingo (sunday) que esté después de la primera luna llena que ocurra posterior al equinoccio de primavera, es decir el 21 de marzo aproximadamente. Ese domingo será la pascua, de allí se contarán cuarenta días hacia atrás para encontrar el miércoles de Ceniza, primer día de la cuaresma, esto sin contar los domingos, ya que no estaba permitido ayunar los domingos que eran día de fiesta o día del señor o día del sol (sunday) así que, del miércoles de ceniza al Sábado Santo hay cuarenta días sin contar los domingos que son cinco y un sexto que es la Pascua. Por cierto que los carnavales son los dos días: lunes y martes, antes del miércoles de ceniza día en que comienza la cuaresma, en los que como reminiscencias de fiestas precristianas donde los excesos de todo tipo estaban permitidos y en este caso es la última oportunidad de comer, beber y excederse antes de la cuaresma. El número cuarenta es importante para cristianos, hebreos y musulmanes: cuarenta años en el desierto, cuarenta días y cuarenta noches duró la inundación trás el diluvio, cuarenta fueron los días que estuvo Moíses en el Monte Sinaí para recibir las tablas de ley o los diez mandamientos.

En cuaresma se acostumbra a comer moderadamente y a someterse voluntariamente a privaciones del cuerpo, es decir hacer que el comer no sea un placer, -trabajo muy difícil por cierto- y tratar de tener dominio sobre los deseos del cuerpo. La iglesia fue suavizando esos sacrificios hasta llegar al punto que los nuevos padres de la iglesia dicen que no es necesario dejar de comer carne y dulces, sino que con pequeñas privaciones cumple uno con la cuaresma. ¡Qué sinvergüenzura! Otra anécdota de la iglesia y la cuaresma es que una bula papal que permitió comer chigüire o capibara en cuaresma, también estaba permitido comer caimán, baba, tortuga, incluido el morrocoy que es de tierra y el manatí.

Algo que asombra es que en Venezuela se hace una comida conmemorativa de la Semana Santa el Jueves Santo que recuerda la última cena de Jesús, se acostumbra en muchas partes del país, especialmente en los Andes, preparar al menos siete platos a los que se llaman siete potajes. Se componen de sopa, ensaladas, guarniciones como yuca, envueltos del plátano, arroz, pasteles, platos principales compuestos de pescados, en los Andes se preparan de pescado seco, en salazón y pescado de pulpería como se le conocía. Lo que asombra es que en la Pascua, que es el Domingo no se acostumbra a hacer una comida. Extraña esta costumbre, sobre todo tomando en cuenta que en el resto de los países que celebran la Semana Santa, el Domingo es el día en que se hace una gran comida para celebrar la resurrección del hijo de Dios. Por cierto esa comida de Pascua termina la cuaresma y es costumbre consumir platos con cordero, el cordero de Dios. Curiosamente el cordero es un plato de alguna manera sagrado para los católicos, la ostia representa el cuerpo y sangre de Cristo: el Cordero de Dios. Pero para hebreos y musulmanes el cordero es sagrado también y se consume en grandes ocasiones, como en la Pascua Judía, la Pascua cristiana y en el Aid el Adha o fiesta del cordero, unos setenta días después del Ramadán. Vale decir que el cordero es símbolo de masendumbre y que es el primer animal domesticado en Occidente del que se tenga registro, quizá de ahí su importancia para las principales culturas y religiones del Occidente.

jueves, abril 21, 2011

EL PONCHE Y LA SEMANA SANTA EN SAN RAFAEL

San Rafael de Muchíes a principio del siglo pasado

De nuevo Valentina nos mandó una Receta con Historia, esta vez ocurre en el hermoso San Rafael de Mucuchíes, que creo es uno de mis pueblos más queridos de Mérida, la historia ocurre en Semana Santa, cosa que me parece coincidencial, ya que justamente estuve en este bello pueblo muchas veces en la Semana Mayor, cuando viajaba desde allí hasta El Tisure, famosa casa del artista Juan Feliz Sánchez, a ver su obra y a entender que ese lugar donde hizo la capilla de piedra original es sagrado. Esos viajes a la montaña que hacía buscándome a mí mismo en lo profundo de las montañas andinas, conectándome con la tierra y tratando de religarme. Cuando bajaba de la montaña, acampaba un par noches en la vega del río para ver la pasión viviente y disfrutar de San Rafael... ¡Salud Valentina! por tan bella historia, por los resuerdos y por la receta.

UN PONCHE SEMANASANTANERO Y EL RECUERDO DE UNA EDAD.

Siempre he sido y pienso que seré una persona religiosa. Pasando por distintas etapas y creencias, desde la cristiana, formación bellísima de mi infancia y adolescencia, pasando por el budismo y taoísmo. Confesando haber pasado por épocas de profundo escepticismo en las cuales incluso creía ser atea, afectando ciertas afinidades comunistas-marxistas y casi que me incluyo en las filas del famoso partido MIR. Sigo siendo una persona religiosa, creo que la religión en su más íntimo sentido significa RELIGARSE, reunirse con la fuerza que nos dio origen y por eso mismo su sentido es universal, por eso muchas de la iglesias de nuestro planeta comulgan en muchos aspectos y por eso el hombre siempre se sentirá inmerso en un MISTERIO, más allá de su razón y de explicaciones científicas.
Cuando tenía 17 años, tuve una especie de crisis vocacional… algunas personas descubrimos lo que nos verdaderamente nos gusta después de haber vivido y transitado, otras lo saben desde siempre, no importa cuál sea el camino andado, quizás lo que importa es ver la luz en el camino aunque sea en el último momento de vida. Bien, a los 17 años creí que mi vocación era ser monja. Muchos amigos no lo creen, y piensan en las dificultades que pudieron tener los sacerdotes con una monjita así, otros que me conocen más, no lo ven tan improbable. El punto es que, y, allí viene el recuerdo culinario, debido a esa vocación participé en grupos juveniles de acción comunitaria y de transmisión del evangelio. Para ésa época fui enviada con 5 amigos más a San Rafael de Mucuchíes, para ayudar al padre en sus oficios de la Semana Mayor. Los varones se quedaban con el padre durmiendo en la casa parroquial y las mujeres en casa de una amiga, cuya familia vivía allí. Nos tocó ayudar en todas las preparaciones e incluso a mi particularmente me tocó, ayudar en las famosas siete palabras del jueves Santo, ante un micrófono que salía de la iglesia y abarcaba todas las calles del pueblo me tocó explicar la famosa frase del Cristo en su momento en la cruz frente a su Madre María y su apóstol Juan: “Madre ahí tienes a tu hijo, hijo ahí tienes a tu madre”… ¡ que susto! , además mi discurso había sido preparado con la ayuda de mi gran amigo, el Padre Jesuita Madariaga, que en paz descanse, que tenía ciertas ideas un poco irreverentes, y me preparó a esa edad, para hablar del verdadero sentido de la Virgen María, el tema de su castidad, el sentido de la hermandad entre Juan y Cristo y dele con esos temas escabrosos, de los cuales mejor no seguir comentando.
Bien, el punto es que en esos pueblos del páramo la tradición culinaria, hace treinta años, era ( y seguramente tendría muchos años de tradición): sopa de habas secas, guiso de pescado salado, papas, arroz y un pan de pueblo que horneaban en hornos de leña a comienzo de semana, medio dulzón, duro , de miga compacta y elaborado con poca levadura que duraba toda la semana. A lo largo de la semana mayor, y en todas las casas que nos invitaban, ese era el menú fijo, se notaba que era la tradición, hasta el punto que el último día nos fuimos a un restaurante en las afueras del pueblo a comernos algo de carne asada, pues teníamos siete días comiendo desayuno, almuerzo y cena, el mismo menú. La receta que presento a continuación es de una bebida que tomaban por allá, y que ahora me llama mucho la atención pues es una bebida fría, poco compatible con el clima, En todas las casas era un homenaje en Semana Santa servir a sus invitados esta especie de ponche, que además de ser muy dulce, a ésas latitudes, parece que se sube a la cabeza muy rápidamente, más aún que el famoso calentadito parameño….. TOMEN NOTA LOS MAESTROS COCTELEROS.


PONCHE SAN RAFAEL DE MUCUCHIES

Una botella de vino tinto
Media botella de ponche crema
Media lata de leche condensada
Abundante hielo semi molido

PREPARACION

Mezclar todos los ingredientes en una licuadora y procesar, debe quedar una bebida cremosa de un color vino claro. Verter en una jarra grande y que cada quien se sirva… AMEN.

Chef Valentina Inglessis
Restaurant El Escondido

viernes, septiembre 03, 2010

DULCES REFLEXIONES, UN CATÁLOGO MERIDEÑO Y LA TRANSGRECIÓN DE LA JUVENTUD


Foto: Marko Sterlicchi.
Dulcería Criolla. Elaboración de los dulces: Marko Sterlicchi.
Del Catálogo de cocina merideña


Varias veces he comentado que los estudiantes de cocina, al menos en Venezuela; están más pendientes de las nuevas tendencias que de la cocina clásica. Al parecer es una actitud normal entre los jóvenes, que quieren cambiar el mundo y esta actitud no es en lo absoluto despreciable, al contrario es una de las virtudes de la juventud. Pero pienso que al igual que en las artes plásticas es necesario el hacerse de una técnica primero para que luego venga la innovación. Para pintar hay que conocer las técnicas básicas, ir de lo más sencillo a lo más complejo y tener conocimientos de las técnicas que existen para poder cambiarlas, modernizarlas o trasgredirlas. Una de las características del arte es la trasgresión, y la trasgreción es la búsqueda de la cocina de vanguardia. No lo digo a manera de ofensa o crítica, sólo que es así, debe el arte cambiar lo que hasta ese momento existe para que sea arte de vanguardia, eso debe servir también para la cocina. Pero pienso, -y esto es sólo mi humilde opinión-; que para poder trasgredir hay que conocer el objeto al que se le trasgrede. Es decir, que para poder cocinar se debe conocer las técnicas básicas y los platos representativos completamente para luego poder innovar, en la cocina se debe conocer los platos clásicos para poder cambiarlos. Y habló de que se deben saber preparar y que debería conocerse incluso las variantes de los mismos, y no desde el punto de vista racional de la compresión del plato en el papel, se debe comprender sabiéndolo elaborar perfectamente para poder cambiarlo completamente, que el cambio debe ser en su estructura y no sólo en su presentación. Un pabellón criollo servido en un timbal no tiene ya nada de vanguardista. Habrá más de uno que nombre genios de la cocina autodidáctas o genios de la pintura los cuales no conocieron las técnicas básicas o se inventaron sus propias técnicas. Por su puesto eso ha pasado, pero no es lo común. Se hace necesario que los estudiantes de cocina exploren primero lo que existe para luego innovar. ¿Cómo volar si no se sabe caminar?, diría mi papá.

Me parece que aunado a este boom de cocineros moleculares o amantes de las técnicas de vanguardia y de los aparatos de última generación, existe una creciente ignorancia de nuestros platos tradicionales. No habló ya de los clásicos de restaurantes, eso que llaman la cocina internacional; sino de los platos que pertenecen a la tradición venezolana. Claro está que iniciativas como las del Centro de Investigaciones Gastronómicas de la UNEY, el CEGA, el ICC y otras escuelas de cocina donde se ha estudiado a fondo el recetario tradicional, se ha dado a conocer, se han revisado y se han reinterpretado estos platos. Iniciativas como las del comedor del ICC donde se están explorando no sólo los platos y la técnicas sino los productos de esta tierra. Son iniciativas que apoyo y que me enorgullecen, pero que siento escasas ante lo extenso del recetario tradicional o inexistentes en otras partes del país. Insisto y lo digo con todo respeto, que el libro rojo de Scanonne no es el libro de la cocina venezolana, es el libro de la cocina caraqueña de cierto estatus social, o hay en ese libro platos como por ejemplo ¿spaguettis con caraotas? No es que desprecie el libro ni la labor de Don Armando, no es que yo no tenga el libro o que no haya aprendido muchas cosas de él, pero creo- y esta es mi humilde opinión-, que hacen faltas más libros de cocina, más investigadores que publiquen recetarios de otras regiones del país, (se que hay muchos ahora, pero no suficientes aún); pero por sobre todo que esas publicaciones sean masivas, que lleguen a todos, que no se agoten que no sean difíciles de encontrar que no sean publicaciones secretas de las bibliotecas universitarias o regalos de empresas a ciertos clientes y amigos. Se debe dar el debido apoyo a la investigación, publicación y DISTRIBUCIÓN de obras de cocina tradicional venezolana, que esas investigaciones no se queden escondidas en la oscuridad, que salgan a la luz y que lleguen a muchos hogares. Libros recientes como el de Las recetas olvidadas de Gamal El Fakih, hermoso recetario de cocina merideña que la única forma de comprarlo es en Dólares y a través de Internet porque no ha recibido el apoyo en su país para publicarlo y por eso lo publicó en Canadá.

Ante estos problemas tuve la grata sorpresa de que un joven estudiante de Hotelería,
merideño de apenas veinte años, hizo como tesis de grado un catálogo de cocina merideña, donde no sólo reseñó platos poco conocidos de la cocina tradicional de estas tierras como el currunchete, el pescuezo relleno o las papas con saní, sino que propuso editarlo y ponerlo en hoteles, posadas y sitios turísticos para que el público conozca platos de la cocina que de seguro jamás han comido. Propuso más, propuso en su tesis que los restaurantes de los hoteles deben tener en sus menús al menos uno de estos platos tradicionales para que los turistas puedan degustarlos y como parte de un plan de turismo gastronómico. Lo interesante del proyecto de este joven cocinero es que para hacer su tesis investigó en las bibliotecas, hizo entrevistas entre personajes merideños y se fue pasante a uno de los únicos restaurantes de cocina merideña que existen que es el Restaurante El Morocho. Allí aprendió a cocinar estos platos, y así lo hizo para el catálogo, él mismo preparó todos los platos, los fotografió y estandarizó las receta. Además incluye una investigación etnohistórica del plato: Etimología del nombre, el por qué de su preparación, consumidores habituales, y hasta datos como costumbres de consumo del plato, a qué hora se come, dónde, etc...

Demás está decir que su tesis obtuvo veinte puntos y mención publicación, que este trabajo le llevó cerca de un año y que lo hizo demostrando su pasión por la cocina, su amor por el país y su respeto por las tradiciones venezolanas. Marko Sterlicchi, así se llama este prometedor cocinero, es un ejemplo de trabajo y amor por la cocina, y creo que llegará a ser un destacado Chef venezolano en poco tiempo.


domingo, marzo 28, 2010

PIZCO, PIZCA, PISCOS


1.- Hay un plato que por sus ingredientes lo siento andino, andino de toda la columna vertebral de Ámerica, es común entre chilenos, peruanos, ecuatorianos, colombianos y venezolanos. No he indagado más, he sabido de versiones de este plato muy parecidas en CentroÁmerica y hasta en EEUU. Una sopa, hecha de papas, huevo y leche; sus variantes son casi infinitas, pero la adición de huevos y una hierba fresca como el cilantro. Pienso que el Chupe,la pizca y hasta el chowder pertenecen a la misma familia de sopas. Deliciosas sopas que nutren el cuerpo y alimentan os corazones, sopas sencillas quizás pero con tan gran variedad que sorprenden.

2.- El pisco la bebida por antonomasia de Perú y Chile, cuya creación marca el encuentro de la vid planta sagrada y venerada en la vieja Europa con la Ámerica ancestral, esta estupenda bebida que cada día más toma más importancia en el mundo de las bebidas ubica su origen quizás en Pisco, Perú. En ese hermoso paraje habitado por muchas aves y de allí su nombre, pisco (del quechua: pisqu ) que significa ave; dicen que nació el pisco. Hay otras posibilidades etimológicas del nombre pero esta me gusta mucho.

3.- Del ajíaco, a la pizca, del chowder al chupe, sopas ricas, sopas eternas, que saben a Pachamama, que saben a tradiciones ancestrales, sabores de Ámerica. Curioso es el origen del nombre de la pizca andina, antiguamente y aún en algunos lugares del Táchira la pizca lleva en lugar de huevos de gallina, huevos de pava,

4.- Tal vez no sea así, tal vez no sean familia, pero es bello pensar que en la columna de la Ámerica, corren recetas comunes, no solo nos une una historia común, nos une la tradición de estas sopas. Nos une la papa hija de estas tierras y los huevos de gallina traídos por los conquistadores, nos une la técnica de hacer esta sopa deliciosa y con las hierbas que acá región se acomoden. Dicen en Táchira que la pisca lleva su nombre porque originalmente lleva huevos de pisca o pava, (Del quechua: pisq) y por eso ese nombre. Yo la he comido con huevos de gallina pica tierra, cilantro criollo que es una variedad con las hojas más finitas casi en hilitos y en mi opinión más aromática que la variedad común y leche de vaca recién ordeñada, esto fue en el Molino de Canaguá, población preciosa de Mérida en los Andes de mi país.
5.- En estas tierras se le llama pizco a alguien ebrio, no entiendo el porqué de esto, pero ¿Podría ser un uso de la palabra por un licor que no se acostumbra acá por estos lares? no lo creo. Por pizco de pisco se fue enratonao, se comió un pizca para sentirse mejor.

6.- Pizco, Pizca, Piscos, no importa si el pisco es de Perú o de Chile, o la pizca se hace con huevo de gallina, de pava o modernamente de codorniz, no importa si se está pizco de pisco de Perú o pisco de Chile, nos unen más cosas que las que nos separan en esta nuestra América. ¡Que la Pachamama nos de buena cosecha este año! Y que nuestras abuelas nos regalen que la sopa de papas, leche, huevos y hierbas.

lunes, agosto 31, 2009

CARACAS CIUDAD ACULTURIZADA

Vista de Caracas por John Thomas 1839.


Pienso que la ciudad de Caracas de alguna forma está "aculturizada" es imposible en medio del caos citadino y el ritmo desopilante de capital, que una familia que sale a las 4 de la mañana a trabajar la madre y el padre y sus hijos a las 6 para sus clases, que se lleven lo que van a comer preparado la noche antes apuradamente, y que almuercen en alguna mesa de una feria de comida en algún centro comercial caraqueño y lleguen tarde cansados y quizás ni se vean unos con otros. Hablo acá de la comida, qué recetas podría enseñar la madre a la hija si el sábado van a hacer mercado, a lavar el carro, y en la noche unos al cine y otros a visitar a sus padres o qué se yo a donde. Familias que no comparten la mesa, familias que no cocinan juntas. Recetas que no pasan de madres a hijas, tradiciones que no existen, hallacas que se mandan a hacer. Uno de mis cocineros me cuenta que en su casa no hacen hallacas, que nunca se han hecho, que las compran. Vamos hacia la "aculturización" a privativa, no-culturización de nuestras ciudades. El ritmo de vida nos come, me da pena ver a los empleados de empresas comer en viandas sobre bancos de parques, con mirada triste, qué clase de mesa tiene Caracas si está hundida en las promociones de las cadenas trasnacionales. No, no es un discurso oficialista, pero pienso que no nos vendría mal un poco de nacionalismo.

Ese cuento de Scannonne de que el repertorio de recetas de una familia no asciende a mas de 12 o 15 recetas creo que se queda corto. Hasta las empanadas vienen prefabricadas en empaques de solo añada agua y revuelva. Cocina de microondas, cocina de caliente y ya, cocina ya preparada. El ritmo nos hace perezosos, o nos hace pensar que no debemos perder los ratos ociosos en cocinar platos tan elaborados. Siento que la cocina se llena de químicos, de recetas que no son tradicionales, he visto a más de un chef echoneto diciendo barbaridades de como se debe maridar la hallaca o que es tradicional en una región del país acompañar el hervido con no sé que vino, o que los encurtidos en mostaza y el cubito de pollo son imprecindibles en tal receta. Siento que nuestro recetario va mueriendo lentamente, que nuestras tradiciones se pierden para siempre, que la cultura se a-culturiza. Siento tristeza, mucha tristeza por lo que se perderán nuestros hijos, ya Caracas no es la de techos rojos que tanto amó Billo Frómeta, ni la de los ricos condumios que anhela Scannonne en sus coloridos libros.

sábado, junio 28, 2008

AREPAS DE VERDAD VERDAD Y MI INFANCIA AREPOSA


Como buena casa andina en mi casa se rinde culto a las arepas, pan nuestro de cada día de los hijos de las Sierra Nevada de Mérida, como buen hijo de Toño Gámez criado en el purismo culinario y en la añoranza por el campo se hacían arepas de maíz de verdad en mi casa, cuando yo era niño papá compraba maíz, se cocinaba y este cocinero cuando joven procesaba el maíz cocido en un molino marca Corona, con la pura fuerza de sus brazos. Las arepas que salian de allí, las mejores, el maíz variaba, con los variados viajes de papá, maíz pilado, maíz entero, maíz cariaco, maíz pelao todos los molí y comí. Mamá cocia el pan de maíz en budare, una plancha de metal familia del comal mexicano y luego las pasaba a una parrillita de aluminio que las tostaba e inflaba.
La cosa era tan areposa en mi casa que Pancha, una Señora que trabajó en mi casa para ayudar con la crianza de mi hermana, todas las noches como a las 7:00 pm parada en la puerta del cuarto de mis padres econ cara inexpresiva preguntaba con desdén: ¿Se irán a hacer arepas? una especie de pregunta capsiosa en mi casa.
Famosos son los desayunos que se preparaban en las mañanas de domingo en mi casa: carne mechada (esmechada al decir a algunos); perico que son huevos revueltos con la adición de un sofrito sabroso a base de cebollín, ají dulce, tomate y cilantro o la mezcla que se les ocurra a cada cocinera; caraotas refritas, queso, crema de leche que en mi casa se le llama nata, ají o picante, café con leche, jugo. Algunas veces se servía pizca andina, una sopa a base de papas, huevos, leche, cebollín y cilantro con la adición de queso y otros productos. O en vez de perico se hacía algún mojito trujillano, herencia de las muchas ciudades donde mi abuelo Gámez vivió con sus hijos. El mojito, emblema del Estado Trujillo, se prepara a partir de un sofrito y hace que con dos huevos puedan comer 6 personas, técnica basada en la paciencia y el cocimiento cuidadoso del huevo con el sofrito y leche.
Otro desayuno era ensalada de sardinas de lata, con cebollas moradas y aguacate, una deliciosa receta de San Cristóbal de Torondoy, pueblo donde nació mi abuela Omaira, los habitantes de la zona luego de desayunar con sardinas tomaban el sol en la acera, cosa que hace que la vítamina D se asimile más facilmente.
Variados los desayunos y famosas las arepas que acompañaban todos. Era un decir: "Toño me invitó a desayunar en su casa, las mejores arepas las hace Haydeé, son de maíz de verdad verdad..." Aunque no tengo nada en contra de las harinas de maíz precocido es cierto que las arepas de maíz son otra cosa, la fibra, el sabor, la textura, todo es diferente. Por cuestiones prácticas la harina PAN famosa harina de maíz precocida se hizo de un sitio predominante en las cocinas de Venezuela, el ritmo de vida, el facilismo, la pereza de todos, a decir de Toño Gámez.
Esta mañana desayuné con arepas de harina precocida y elaboradas en un arepamaker, tostyarepas o como se llame, una especie de tostadora que hace las arepas en 7 minutos, estas arepas son tan alejadas a la arepa tradicional que me preocupa que estas tiendan a extinguirse, la cosa llega al extremo que hace unos días desayuné en el centro de Mérida unas arepas de maíz pilado hechas en tostyarepa, una horrorosa versión de una buena arepa.

Aunque no soy purista y no tengo nada contra las tecnologías gastronomicas me preocupan estos cambios que aparatos electrodomesticos que hacen la vida del ama de casa más fácil. Hacen de las recetas tradicionales parte de una historia pasada que no volverá, tanto me preocupa esto que sé que muchos niños hoy día no conocen las bondades y verdadero sabor de una arepa de verdad verdad.

lunes, mayo 05, 2008

REINA PEPEADA, una crónica sabrosa


Mi amigo Juan Manuel Rodriguez es un Chef de pura pasión, es un conocedor de la cocina como pocos, su sapiencia raya en lo extravagante, maneja información acerca de los platos, sus variantes, su historia y hasta los cocineros que los preparan y sus aportes al plato. Con él aprendí cocina española, su paella es tan buena y exquisita que en EEUU donde ahora vive, huyendo de quién muchos huyen hoy día en mi país, fue reseñada ampliamente por revistas especializadas y periódicos en Carolina del Sur. Lo conocí a travéz de Elio Scanu, mi maestro de cocina, con Juan hicimos un festival de american steck house y así aprendí a cocinar grandes trozos de carne a la manera norteamericana y a hacer las famosas costillas BBQ, receta secreta de Juan Rodriguez, cuya salsa ganó cuatro años seguidas el concurso nacional de BBQ en el país del norte.

Hoy me envió un correo sustancioso mi amigo Juan, donde explica por medio de una entrevista el origen de la reina pepeada
. A continuación lo pongo acá para que lo disfruten, un saludo a mi amigo Juan y los mejores deseos para él y su bella familia.


LA REINA PEPEADA

Es la arepa más famosa del país. Su receta original dice que es una tostada rellena de pollo guisado y luego horneado, acompañado de lonjas de aguacate y granos de petit pois. Actualmente, los establecimientos la rellenan con ensalada de gallina, mayonesa y aguacate. Su creador aún está vivo, se llama Heriberto Álvarez, tiene 83 años y es nativo de Las Araujas, una población del estado Trujillo.
"La autoría de la Reina Pepiada no es sólo mía sino también de mis seis hermanos ya fallecidos y, por supuesto, de mi ingeniosa madre: María de los Santos Álvarez, que en paz descanse. Todo comenzó cuando mi papá murió, estando nosotros muy jóvenes. Mi mamá nos trasladó desde Trujillo para Caracas en un camión de estacas. Nos instalamos en la Esquina de Cola e' Pato, en El Guarataro. Allí montamos un negocio de empanadas. Se hicieron tan famosas que la gente se venía desde El Paraíso, expresamente, a probarlas. Como nos fue tan bien pudimos abrir otro local de Maderero
a Bucare, cerca de la Plaza Miranda. Mis hermanos y yo le pusimos El Chance.

Fue allí donde vendimos las primeras tostadas. Nuestro primer cliente se acercó a las 8:30 de la mañana, en octubre del año 49. Nos preguntó: 'Muchachos, ¿qué es eso de tostadas?'. Le explicamos que así se le decía a la arepa rellenita en Trujillo. Pidió una de queso
de mano y se la devoró gustosamente. En ese momento se llamaba Alfredo Sánchez, vivía a una cuadra del negocio y era un aficionado al canto. Después se convirtió en Alfredo Sadel. Imagínese qué suerte nos dio ese señor de ser el primero que se comiera una de nuestras arepas'. El origen del nombre
"Con el tiempo fuimos creciendo y, en el año 55, abrimos Los Hermanos Álvarez en La Gran Avenida, la que comunica Plaza Venezuela con Sabana Grande. Estábamos en un punto estratégico, porque teníamos al lado la hermosa floristería de las hermanas Belloso y un negocio muy visitado que se llamaba Todo París. Nuestros clientes fijos eran Aquiles Nazoa, Oscar Yanes, Billo Frómeta y Abelardo Raidi, entre otros.

Ese mismo año, la señorita Susana Duijm ganó el Miss Mundo. Para rendirle homenaje, vestimos de reina a una de nuestras sobrinas, que tenía apenas 12 años. La sentamos como en un altarcito para que la gente la viera en el establecimiento. Entonces pasó un señor y nos preguntó por qué teníamos a esa niña allí. Le explicamos que era un homenaje a la nueva soberana de
la belleza. Nos dijo: '¡Pero si yo soy el papá de Susana! Se las voy a traer para acá'. Y así fue. Un viernes, como a las 10:00 de la noche, se apareció la señorita Susana con su papá. Yo le di una tostada en sus manos y le dije: 'Mire, esta tostadita se la preparó mi mamá especialmente y se va a llamar La Reina, así como lo es usted'. Ella me dijo: 'Muchas gracias, mijo', y se la comió con un juguito. Y como en esa época, a las mujeres de buenas curvas, así como Susana, se les llamaba 'pepiadas', le pusimos ese apellido a la arepa. Mantuvimos el negocio hasta el año 68. Otro que nos promocionó incondicionalmente fue Renny Ottolina. ¡Cómo se portó ese señor con nosotros!". Sobre la preparación original
"Se amasaba muy bien la mezcla y se le incorporaba una cucharadita de mantequilla. En aquella época se conseguía la marca Alfa, que era muy buena y salía barata. Así, la masa adquiría una textura más flexible y perdurable. Una vez que se les daba forma, las arepas iban al budare por cinco minutos, luego al fogón hasta que se les levantaba la conchita, lo cual indicaba que estaban listas. El relleno, originalmente, es un pollo macerado: mi mamá primero lo sancochaba y le ponía bastante aliño y lo dejaba hasta el día siguiente en la nevera. Después lo horneaba y posteriormente era que le sacaba las lonjitas para rellenar la arepa. Una ocurrencia de ella fue ponerle aguacate. Y como en el negocio teníamos petit pois, porque a la gente le encantaba, entonces los añadimos a la arepa". Alrededor del reinado
"Después de La Reina vino otra arepa que también se hizo famosa. Era La Multisápida. La llamamos así porque Rómulo Betancourt hablaba, en los cincuenta, del surgimiento de una política multisápida. Queríamos hacer alusión a algo que estaba sobre el tapete. La nuestra tenía un poquito de queso, otro poquito de chicharrón, otro de pollo… Bien bonita, eso sí. No menos famosa fue La Prohibitiva. Era una tostada rellena de caviar, un invento de uno de mis hermanos como estrategia de ventas. La Reina costaba un bolívar y la gente se quejaba de que era muy cara, ya que las demás no pasaban de real y medio o real y cuartillo. Entonces pusimos La Prohibitiva a 2 bolívares para que La Reina luciera mucho más barata. Pero el venezolano siempre ha sido muy pantallero. Nunca faltaba alguno que llegara y dijera a todo gañote: '¡Álvarez, dame una prohibitiva!', y en secreto te susurraba: 'de queso de mano'. Todo era para aparentar que podían pagar una cosa que nunca se vendió. Otro de nuestros productos principales lo llamamos Sistema Nervioso. No era más que el mondongo. Le pusimos así por un borrachito maracucho que siempre nos visitaba y pedía: 'Dame un nervioso'. Según él, era lo único que le quitaba el malestar.

Pero el cliente, quizás, más importante que tuvimos fue el señor Luis Caballero Mejías. Una noche se presentó con una bolsita de harina y nos dijo: Muchachos yo preparé esta mezcla a ver si las arepas me quedan igual a las de ustedes. Nos pidió que la probáramos y nos explicó que eran dos kilos de maíz, primero sancochados, luego molidos y posteriormente secados. Nos fue muy bien con esa mezcla. Y cómo no, si lo que nos estaba dando era la fórmula de la harina pan. Un día se presentó un señor llamado Lorenzo Mendoza y le compró la receta. Lo demás es historia
'.

viernes, abril 25, 2008

ANFISBENA CULEBRA CIEGA, Ron mitológico


Foto: Nathaly Mora


Cuentan que la Anfisbena nació de la sangre que derramó la cabeza de Medusa cuando triunfante la llevaba Perseo volando sobre Pegaso. La sangre de la Gorgona cayó en las arenas del desierto Libio y así nació la Anfisbena. Resulta curioso que Pegaso el caballo alado nació también de la sangre de la Medusa al caer a tierra.

Dicen que Anfisbena tiene dos cabezas, una en cada extremo y que es ciega, pero que con cualquiera de sus lados puede propinar una picadura mortal. A esa serpiente mitológica se le atribuyen poderes sobrenaturales, entre ellos el de regenerarse, se le puede
seccionar en dos y ella se pega sola, se cura sola.

Jonuel Brigue le dedica un libro hermoso a esta bicéfala engañosa de la mitología, ANFISBENA, Culebra ciega. En Venezuela hay una culebra así: morrona le dicen en el estado Trujillo, su cabeza imita a la cola, en palabras de Enrique Flores quien le dedica un profundo ensayo al libro de Brigue llamado: La doble mirada de "Anfisbena". ensayo sobre la novela homónima de J.M. Briceño Guerrero dice de la Anfisbena:

"... que ofrece el engañoso aspecto de un reptil bicéfalo, especie de Jano metamorfoseado en serpiente."

Ese dios Jano que con su doble faz mira el pasado y el futuro, la aurora y el ocaso, el ensueño y la vigilia, siendo él mismo el presente. Al parecer era dios de las iniciaciones, pero representa también la duplicidad, la otracidad para hablar en términos cultos. Ese mismo Jano que Borges sitúa en la quinta simétrica donde muere su personaje Erick Lonröt en el relato La muerte y la brújula; el detective que luego de seguir el juego tramposo que le tiende su enemigo Scharlach el Dandy, cae atrapado por su propia búsqueda, se encuentra que la próxima víctima es él mismo. Esa quinta doble, de dos fuentes, dos escaleras, dos balcones, como una Anfisbena metamorfoseada en quinta.

Estas reflexiones me vinieron paseando por el mercado principal de Mérida, y en uno de sus pasillo me encontré con que venden Ron de Culebra ciega, ron de Anfisbena. Que es bueno para las partiduras de hueso, quizás por ese cuento de los poderes de regeneración de la culebra ciega. La sabiduria y la mitología simbólica contenida en una botella de aqua vita. La duplicidad, el número de universo según Pitágoras: La Anfisbena que se mueve veloz entre los siglos y entre las culturas y ayuda quizás a recomponer al hombre roto en partes, a soldarlas con sus poderes mágicos. En el marcado principal de Mérida se ocultan a vista de todos los símbolos que por siglos han mostrado al hombre tal y como es, en los pasillos del Mercado de Mérida venden licores simbólicos y rones mitológicos.


Foto: Nathaly Mora

sábado, febrero 03, 2007

Virgen de la Candelaria

Ayer fue el día de la virgen de la Candelaria, en la Parroquia La Punta en Mérida, sector por donde vivo, se hicieron los bailes y fiestas en honor a tan bella virgen. Los Vasallos de la Candelaria salieron con todo su colorido, pero sin su plaza ya que la están remodelando.

Este día es oficialmente el último día para hacer la Paradura del Niño y quitar los adornos de navidad en Mérida. Acá les dejó un poco de información acerca de estas bellas fiestas.

"La Virgen de la Candelaria está vinculada fundamentalmente a los Canarios venezolanos que la han convertido en su patrona. De allí se testimonia la existencia de la Parroquia La Candelaria en Caracas desde hace varios siglos.Actualmente, esta celebración se realiza en varias regiones del país durante 18 días, con la presentación de más de 200 danzas. Hombres, mujeres, ancianos, jóvenes y niños no cesan de bailar para la Virgen, agradeciéndole los beneficios y milagros concedidos.El 2 de febrero es la fecha inaugural de la fiesta, donde se manifiesta en pleno la religiosidad y la devoción. En la Parroquia La Candelaria de Caracas, así como en el Estado Vargas, la celebración se inicia con una misa en honor a la Virgen. Se realizan concursos de danza, convocando a grupos de bailes autóctonos, y luego se efectúa una procesión en los alrededores de la parroquia.

Vasallos de La Candelaria
En la región andina de Venezuela, especialmente en el estado Mérida, el día de la Virgen de la Candelaria es celebrado por la Cofradía de los Vasallos de La Candelaria, quienes representan una danza de indudable sentido propiciador de la fertilidad y fecundidad de la tierra. Para celebrar la culminación de la navidad, los Vasallos realizan fuertes ensayos y confeccionan vistosos trajes con el fin de que el día de la celebración, al finalizar la misa y ante las puertas de la iglesia, puedan representar su danza frente a la imagen de la Virgen. Colocados en doble hilera y frente a la Virgen, los Vasallos, uno a uno, hacen su ofrenda ritual para después comenzar con la danza. La música es interpretada por violines, tiple y tamboras. Participan exclusivamente hombres, quienes llevan bastones rítmicos empleados como recurso en las diferentes fases del baile, que incluye la dramatización de la tala, la roza, siembra y cosecha. En esta celebración, se destaca la presencia de numerosos vendedores ambulantes, en especial quienes ofrecen las "velas de La Candelaria" de reconocido valor para situaciones críticas, relacionadas con el peligro de muerte, tempestad y riesgos graves. Al finalizar la celebración, se lleva a cabo "El Entierro del Gallo", que recuerda las tradiciones hispánicas."

Fuente: Revista Bigott No. 21. "Sólo nueve no son religiosas". Fundación BigottRevista Bigott No. 9. "Vasallos de la Virgen de La Candelaria". Fundación Bigott. Fiestas Tradicionales de Venezuela. "Día de la Candelaria".

domingo, enero 14, 2007

La Divina Pastora






Parece una marcha política, pero no, es la procesión más grande del país donde los venezolanos demuestran la fe de este bello pueblo.








Hoy 14 de enero se lleva a cabo el acto de fe más multitudinario de Venezuela, la procesión de La Divina Pastora.

Cuentan que esta deidad proviene de Sevilla (España). Al parecer un cura Capuchino de nombre Isidoro de Sevilla, recibió una revelación en uno de sus sueños. Era la imagen de la divina Pastora. Días más tarde, le dio al artista Miguel Alonso de Tovar, una descripción detallada de su visión para que éste realizara un cuadro. La imagen de la virgen con sombrero pastoril, cubierta por una manto azul, sosteniendo en su mano izquierda al niño y apoyando la derecha sobre un cordero, fue llamada "Divina Pastora de Almas". Años más tarde, el escultor Francisco Antonio Gijón, esculpió la imagen tamaño natural de la Divina Pastora. Y en el año 1.705, la imagen fue llevada a su primera procesión en este país europeo.

La historia de la Divina Pastora
en Venezuela se remonta al año 1736, fecha en la que el párroco de la población de Santa Rosa le encomendó a un escultor que le hiciera una imagen de la Inmaculada Concepción. Sin saber por qué, la figura que llegó al pueblo fue la de la Divina Pastora y aunque el sacerdote quiso devolverla, no pudieron pues fueron incapaces de cargar el cajón en donde venía la estatua. El pueblo entero dedujo que este extraño hecho indicaba que la efigie religiosa deseaba quedarse en Santa Rosa.Además de esta curiosa historia, en el siglo XIX ocurrió otro hecho fantástico que consolidó a esta deidad como la patrona del estado Lara. En el año 1855 hubo una epidemia de cólera que afectó a Venezuela. Una gran cantidad de familias de Barquisimeto sufrió graves consecuencias por este mal y ya desesperados le imploraron a esta imagen religiosa que los ayudara. Se cuenta que el sacerdote José Macario Yépez, párroco de la barquisimetana iglesia de la Concepción, se ofreció ante la Virgen a ser la última víctima de la enfermedad. Algunas historias dicen que seis meses después del ofrecimiento, el sacerdote murió y la epidemia abandona la ciudad; otras, indican que el mismo día de la petición cesó la epidemia.En recuerdo de este milagro, todos los 14 de enero se realiza una procesión en honor a la Divina Pastora. Sale desde la población de Santa Rosa y pasea hasta la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Y desde el 14 de enero y hasta el domingo de ramos (antes de la Semana Santa), la imagen de la Divina Pastora pasea por los 44 templos del estado Lara.Cada año, miles de personas se reúnen para participar juntas en una de las procesiones más concurridas de Venezuela, en las que se recorren unos cinco kilómetros aproximadamente. Durante el resto del año, este icono religioso se encuentra ubicado en la iglesia de Santa Rosa, un pueblo cercano a la capital del estado Lara. Allí, todos los nativos de esta localidad venezolana veneran a la Divina Pastora con devoción, fe y esperanza. Le regalan sombreros, trajes, telas preciosas. En el barrio La Pastora de la ciudad de Caracas, se construyó en 1745 un templo dedicado a la adoración de esta Virgen.
En este día, en esta hora, ora por nosotros Divina Pastora y conduce a este tu pueblo hacia el Señor, hacia la Paz y hacia la Comprensión.

jueves, enero 04, 2007

Dos tradiciones de Mérida: El Pesebre y la Paradura



Esto es un extracto del libro de mi amigo el Profesor Francisco Rivero llamado: Visitando Mèrida. Acá les dejó lo que el dice acerca de estas dos tradiciones tan andinas, tan merideñas. En lo personal recuerdo el olor del biscochuelo perfumado con miche hinojado, el vino pasita, que es un vino que hacen de cambur, es dulce y tradicional. También en las paraduras de mi familia reparten buñuelos que son cuadritos de masa fritos remojados luego en miel de azúcar (sirope), y otros dulces como arroz con leche, arroz con coco, delicados de frutas, quesillo y una larga lista. Es tradicional dar sancocho o como en mi casa callos a la madrileña, receta que mi madre hace estupendamente, puede ser muchacho relleno con arroz ypan de bolita, o ensalada de gallina. La Paradura del niño es un acto respetado y muy venerado en los andes, dicen que el niño Jesus es muy milagroso y que lo que se le pida en una paradura lo cumple, la promesa es hacerle su paradura todos los años, mientras más grande mejor. Comida, músicos y fuegos artificiales de ser posible. La comida siempre està relacionada a estas fiestas y el biscochuelo que es un biscocho esponjo con espcias y aromatizado con miche andino que lleva hinojo es de verdad toda una delicia, que le gustará quizás comerlo con un vaso de leche fría un buen marrón.
Cuando entra el mes de diciembre la naturaleza derrama su paleta colorida de flores perfumadas engalanando con su grata belleza, frescura y lozanía, el ámbito de la meseta y sus alrededores. Los temores y preocupaciones de los hombres, se disipan de manera inexplicable. Los recuerdos de la niñez afloran pordoquier: se inician en estos días tan especiales los preparativos para la Navidad en los hogares de Mérida, colocando el tradicional pesebre para celebrar la llegada del Niño Dios.
El pesebre, una creación de San Francisco de Asís, que se difundió en el mundo
medieval , ha llegado hasta nosotros como un legado entrañable de nuestra cultura hispana. Se encuentra muy arraigado en el pueblo de Mérida, desde los primeros tiempos de la colonia, cuando fue introducido por los frailes franciscanos, dominicos y agustinos, quienes armaban sus pesebres en sus conventos e iglesias con figuras traídas de España, piedras, palos, musgo, ramas de pino y demás materiales proporcionados por la naturaleza.
El típico pesebre andino conserva la frescura y simplicidad de los rústicos pesebres del pasado: consiste en primer lugar de la escena del Nacimiento con las figuritas del Niño Jesús, San José, La Virgen, la burra, el buey y los tres Reyes Magos, alrededor de un cobertizo de paja. Al lado de esto se colocan escenas de los pastores buscando las ovejas descarriadas, mujeres cargando cántaros de agua, el ángel de la anunciación, el gallo, los leñadores en el bosque, las casitas de teja, los caminos, los puentes, los ríos y las lagunas.
El pesebre andino es una pequeña réplica del contorno geográfico donde vive la gente del campo, dedicado a exaltar no solamente el espíritu religioso de la Navidad, sino también el profundo amor del hombre por la naturaleza que le rodea. En los campos las figuras se hacen del árbol de la yesca o anime, tallando con una navaja las cabezas, pies y manos y vistiendo los cuerpos con pequeños retazos de tela de paño. Las caras se pintan a mano con pincel. Para las ovejas se emplea el algodón a imitación de la lana.
Para formar las verdes praderas, se utiliza la lama húmeda o musgo traída desde los páramos. El pesebre se coloca, generalmente a la entrada de la casa en una sala o cuarto especial, para que pueda ser visto a través de la puerta o ventana, por las personas que transitan por la calle. En la ciudad la gente también elabora los pesebres, con algo más de sofisticación, pero manteniendo siempre los elementos naturales hasta donde sea posible. De acuerdo a las posibilidades económicas del dueño de casa, se tendrán finas imágenes de cerámica, de mucho realismo, generalmente españolas, representando a la sagrada familia, los reyes y los pastores. También se colocan luces artificiales de colores para iluminarlo durante la noche. Al lado del pesebre se coloca un candelabro de barro con velas de cera, para encenderlas el día de la paradura del Niño.
En la Ciudad de Mérida los vendedores del mercado ofrecen toda una variedad de cosas para adornar los pesebres, como el papel pintado para construir las montañas, talco de distintos colores, brillantina y micas transparentes, para imitar las piedritas; lama y yerbas de incienso, mirra, albricias y díctamo para perfumarlo; ramas retorcidas de cínaro para formar los árboles y las cuevas, y las barbas de palo, que cuelgan de los bucares, para cubrir el techo del cobertizo donde se refugian José y María.
El pesebre se mantiene durante todo el mes de diciembre y enero hasta el dos febrero, día de la Candelaria, cuando se desmonta hasta el próximo diciembre.
La Paradura
Estamos a comienzos de año en un día luminoso del mes de Enero y asistimos a casa de unos viejos amigos, quienes celebran hoy la paradura del niño. Una vez traspasado el umbral de la vivienda, se percibe la actividad propia de los preparativos del ritual en el hogar doméstico donde ya vemos a los invitados que van llegando y se sientan en sillas de suela o bancas de madera alrededor del pesebre. Un olor a hallaca que viene de la cocina, entretejido con los efluvios perfumados del encinillo, díctamo y demás hierbas del pesebre se cuela entre las puertas y postigos de las ventanas. La gente se ubica de acuerdo a su jerarquía y grado de filiación con la familia hasta llenar la pequeña sala: los mayores del circulo familiar en los puestos de adelante, muy próximos al pesebre, y la gente joven o parientes más alejados hacia la parte de atrás e inclusive fuera del recinto en los corredores, el saguán y el patio central donde se van formando grupos de
conversación muy animada. La paradura se celebra cualquier día, entre el 1o de enero y el 2 de febrero.
Nos sentamos en el corredor de la casa a conversar con Juan, el dueño de la casa, quien hace poco nos ha presentado a sus padres, un par de ancianos cercanos a los 80 años, de pelo blanco y rostro rubicundo curtido por el sol, quienes viven en una pequeña finca cerca de Mérida. Afuera en la calle ya comienzan a lanzar cohetes para anunciar a todo el mundo con orgullo, que hay una paradura en casa. En un ambiente de muy sano festejo la gente grande charla amigablemente y se ríe de cualquier cosa mientras los chiquillos corren de un lado a otro haciendo de sus tremenduras. Los músicos ya han llegado y son atendidos con mucha deferencia por los dueños de casa, sentándolos enfrente del pesebre en sillas previamente reservadas para ellos. Poco a poco van afinando los instrumentos que han traído para esta ocasión: violines, guitarras, tiples, cuatros y maracas. Ahora comienzan a tocar música algo ligera y alegre como valses, joropos, paseos y merengues para animar el ambiente. Juan y su esposa Isabel se van moviendo entre los invitados ofreciendo un blanco ponche andino en vasos pequeños, que la gente agradece con placer
- Este ponche le ha quedado muy sabroso- le digo a Isabel, mientras termino mi vaso
con fruición no disimulada.
- Es ponche casero- nos comenta, lo hicimos acá en la casa con ron, leche
condensada, flan y una pizca de canela.

Mientras tanto en la cocina, las hijas de Juan y algunas primas trabajan como abejas en una colmena, preparando los platos y bebidas que se habrán de repartir. Ya el biscochuelo ha salido del horno y los están cortando en tiras alargadas. Otras jóvenes voluntarias se encargan de ir calentando las hallacas en enormes ollas de barro. Isabel saca del escaparate de su cuarto una caja conteniendo las velas. Un hermano de Juan entra y sale de la cocina a cada rato, llevando cerveza fría de la nevera para repartir a sus amigos quienes se encuentran en la calle. La alegre algarabía del parloteo de las comadres, los gritos de los niños, y el ruido estruendoso de la pólvora crispan el ambiente de la casa.
Después de rezar el rosario, Juan e Isabel ayudados por las muchachas, reparten entre los invitados los trozos de biscochuelo, en bandejas de madera y vasitos de vino tinto para brindar por el niño. Es un biscochuelo de corteza algo morena, y corazón tierno y esponjoso que ofrenda al paladar los sabores sutiles de la leche, el azúcar y el anís, portadores de secretos silenciosos, escondidos en los hornos del fogón familiar y que se transmiten con celo de generación en generación. Su sabor dulce se hermana muy bien con el gusto algo cerrero de este vino tinto moscatel de mosto muy joven.
Después de este brindis tan reconfortante, sigue el rosario cantado por parte del grupo musical. Es un rezo bastante especial, distinto al rosario rezado, traído desde los campos remotos donde se originaron. Son intrincadas letanías, muy poco conocidas para muchos de los asistentes. Se cantan en un tono muy alto, acompañados por un coro que entona una melodía de carácter casi litúrgico, como un lamento de hondas raíces religiosas reforzado por las notas celestiales de los violines. Es la ceremonia más larga de la paradura y también la más interesante por su significado espiritual. Sus versos han pasado de padres a hijos entre los músicos. La gente invitada simplemente calla y escucha este rosario.
Al final del rosario cantado se sirve la comida. Esta vez a cada invitado le han dado un plato con una hallaca, un poco de ensalada de gallina, y dos panecillos blancos. Juan pasa de un lado a otro trayendo los manjares desde la cocina. La cena culmina con un delicioso dulce de lechoza preparado con panela y clavos de olor. Después de la comida se sirven vasitos de miche o de ron que la gente puede repetir. Los músicos han vuelto a tocar de nuevo esa música alegre tan contagiosa de nuestro folklore andino que nos alegra y embelesa, mientras nos adentramos en una conversación. El tiempo ha pasado inadvertidamente. En las paraduras no se baila, pues se considera un irrespeto hacia la majestad del niño. Poco a poco se van retirando los invitados y nosotros hacemos lo propio despidiéndonos de la dueña de la casa.


Para ver el libro: Vistando Mèrida: http://webdelprofesor.ula.ve/ciencias/lico/




lunes, septiembre 11, 2006

Para quienes no saben qué es un bocadillo



El bocadillo es una conserva dulce hecha de pulpa de frutas con azúcar que se cocina hasta llegar a una consistencia deseada y luego se seca, tradicionalmente se hacia al sol, se corta en rectángulos y se empaqueta en hojas de plátano secas. Los más deliciosos se hacen de guayaba, tradición que se ha perdido entre los fogones de las abuelas y el apuro y desinterés de los hijos por aprender. Pertenece a una familia de dulces venezolanos que se basan en pulpa de frutas y azúcar como conservante que abarca cocadas, coquitos, conservas de coco, dulce de toronja, y primas de los conservados en almíbar como: dulces de lechoza en sus diversas variantes, cabello de ángel, piñonate, higos, melón, cascos de guayaba; dulces que muestran la riqueza de frutas de que disfruta Venezuela y su manera tradicional de conservarlas de la descomposición rápida a causa del clima caluroso y la alta humedad.

Hoy día los bocadillos más famosos vienen de Táchira aunque los colombianos han ocupado el mercado fuertemente, una cosa curiosa es que sigue sin existir plantaciones de guayaba para hacer dichas conservas, al menos en Venezuela y que hoy día los bocadillos más comunes son los de plátano. Quizás Don Tulio Febres sí viviera hoy hablaría de los deliciosos bocadillos colombianos ¿Quién lo puede saber?

Los Bocadillos de Don Tulio Febres Cordero


Don Tulio Febres Cordero el patriarca de las letras merideñas fue tan polifacético como trabajador, entre las muchas cosas que hizo sabemos que redactó, editó, corrigió, compuso, imprimió, dobló y hasta distribuyó un periódico llamado: El Lápiz desde 1885 y por once años. EL LAPIZ datos curiosos, apuntes de cartera, misceláneas decía su encabezado y mostraba la siguiente advertencia: “El Lápiz sale de cuando en cuando, cada número vale un cuartillo y se vende al pregón.” Revisando sus páginas no solo puede uno comprobar la erudición de Don Tulio, sino que también su inquietud intelectual y incluso del ánimo. En las páginas de la edición del 15 de enero de 1890 encontré este artículo sobre las conservas de guayaba que les copio a continuación.
El bocadillo de Mérida
Risa nos da leer en periódicos de fuera avisos en que se ofrece en venta el famoso bocadillo de Mérida, como acabadito de llegar. ¡Si se supiera que aquí mismo en Mérida damos un ojo de la cara por un bocadillo legítimo! El bocadillo bueno, el que ha llenado a la República con su fama, apenas se produce, es raro como todo lo bueno. Esta industria es muy secundaria. Hácenlo en algunas casas de familia casi siempre para satisfacer encargos especiales. No hay, pues, fabricas conocidas ni plantaciones de guayaba propiamente dichas. El bocadillo se hace, se seca al sol, se vende y hasta se come, todo como en secreto. Cruzadas las puntas del pañoloncito sobre el pecho y encendidas las mejillas, esguaza el río la zagala de los campos vecino, rezagadas las faldas de holandilla azul, trayendo el las espaldas el cataure, henchido de guayabas, que han sido recogidas aquí y allá, por los potreros y las selvas ó dentro de los huertos cercados de empalizada. Como una flecha llega la campesina con su olorosa carga a las casas de la merchantía , donde ha de quedar listo, al cabo de algunos días y muy en pequeño, el famoso bocadillo. Pues bien, aquella conserva, exquisita de un color rosado encendido, bella a la vista como si estuviera preparada con rubíes y brillantes disueltos en miel más rica y sabrosa que la del Himeto, aquel manjar deleitoso que solo se desase sobre la lengua, obligando al dichoso mortal que lo paladea a hacer castañetas con los labios de puro gusto; ese néctar en pasta sufre agravio viéndose suplantado en el comercio por una conserva tiesa y rejuda que fatiga las mandíbulas y causa a las veces soberbios las timones de las muelas picadas. Este bocadillo no se exporta, propiamente hablando, como el de membrillo que se envasa en cajitas de madera, sino que suele salir, en el fondo de algún baúl y bajo llave, a lejanas tierras, para que sepan los que prueban que al pié de la Sierra Nevada podrían comer los dioses, sin que echasen de menos ni el néctar, ni la ambrosia, ni ninguno de esos fantásticos menjurjes con que pretenden los poetas que se nos haga un agua la boca. Alerta, pues, consumidores de otros lugares, no sea que os pase con el bocadillo de Mérida, lo que aquí mismo nos sucede con el que suelen vender por tal, que tiene tanto de legítimo como de cristiano el gran Turco.
Don Tulio Febres Cordero. El Lápiz. 1890